Turismo

5 playas perdidas de la Costa Atlántica bonaerense

La magia del mar y los pueblos escondidos.

La Costa Atlántica bonaerense tiene más de 900 kilómetros de litoral y, más allá de los destinos clásicos, guarda rincones donde el verano transcurre a otro ritmo. Son playas con poca urbanización, mucho paisaje y una relación más directa con el mar, lejos del ruido y la agenda cargada.

Entre médanos, bosques, acantilados y pueblos mínimos, estas playas "perdidas" son una buena excusa para quienes buscan descanso real, caminatas largas, mates frente al mar y disfrutar sin bullicio. 

Punta Médanos

En el extremo sur del Partido de la Costa, Punta Médanos combina dunas gigantes, mar abierto y la presencia inconfundible de su faro histórico. El paisaje es amplio y casi sin interrupciones: arena, viento y un horizonte limpio que invita a pasar el día sin horarios.

5 playas perdidas de la Costa Atlántica bonaerense

No tiene servicios de playa tradicionales, y ese es justamente su mayor atractivo. Es ideal para quienes disfrutan del sandboard, la pesca, las caminatas largas o simplemente sentarse frente al mar sin ruidos alrededor. Todo acá transmite una sensación de costa virgen, cada vez más difícil de encontrar.

Atlántida

A pocos minutos de Santa Clara del Mar, Atlántida es un balneario pequeño que combina playa tranquila con un entorno forestado que marca la diferencia. El mar se mezcla con calles silenciosas y una impronta de pueblo que se mantiene incluso en temporada alta.

5 playas perdidas de la Costa Atlántica bonaerense

Además de su playa amplia, el arroyo Santa Elena y los bosques de pinos y eucaliptos le dan un aire distinto al resto de la costa. Es un lugar pensado para bajar un cambio, caminar sin rumbo fijo y disfrutar de un verano más íntimo y familiar.

San Eduardo del Mar

Entre Mar del Plata y Miramar, San Eduardo del Mar aparece como una pausa necesaria en la ruta costera. Sus acantilados, el cruce del arroyo Las Brusquitas y la escasa urbanización le dan un perfil natural muy marcado.

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Aunque en los últimos años sumó algunas cabañas y emprendimientos, conserva un ritmo calmo y una atmósfera casi rural. Es una playa ideal para ir temprano, disfrutar del silencio y quedarse hasta que el sol cae sobre el mar, cuando el lugar muestra su mejor cara.

Centinela del Mar

Centinela del Mar es, probablemente, uno de los puntos más solitarios de la costa bonaerense. Desde lo alto de un acantilado, la vista al mar impacta de inmediato y anticipa un lugar donde la presencia humana es mínima.

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Con apenas un puñado de casas, una vieja escuela y un almacén histórico, el balneario conserva una identidad única. Declarado Reserva Natural Provincial, es perfecto para quienes buscan naturaleza en estado casi puro, largas caminatas y una conexión directa con el paisaje.

La Chiquita

En el partido de Villarino, La Chiquita ofrece una de las playas más extensas y despobladas del sur bonaerense. Son más de 20 kilómetros de arena rodeados por dunas, sin edificaciones ni interferencias visuales.

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La sensación de aislamiento es total y eso la convierte en un destino ideal para la pesca, el kayak o simplemente contemplar el atardecer. Con muy pocos habitantes permanentes y un camping municipal, La Chiquita es una postal de costa agreste que todavía se mantiene intacta.

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