El PRO en Parque Norte: Macri busca "ordenar la escudería" tras la paliza electoral
Con un bloque reducido a la mínima expresión y fugas masivas hacia La Libertad Avanza, el expresidente reapareció para marcar la cancha. "Hay que empezar de abajo", dicen en su entorno, mientras intentan que el partido no sea apenas un apéndice de Milei.
El panorama del PRO hoy es, como mínimo, complicado. De los 33 diputados que supieron tener, hoy solo quedan 12 con el sello original. El resto se fue con los libertarios o armó rancho aparte. Por eso, este congreso no es solo para la foto; es un intento de supervivencia para no desaparecer en 2027.
¿Qué se cocina en el búnker amarillo?
El factor "Fuego Amigo": La bronca interna es total con los legisladores que "emigraron". Los nombres de Silvana Giudici, Damián Arabia y Sabrina Ajmechet (entre otros) están en la lista negra de los que se fueron a las filas de Milei, dejando al PRO en su piso histórico.
Reconstruir desde el llano: La orden de Macri es clara: "Gestión, gestión y más gestión". Quieren refugiarse en los pocos bastiones que les quedan (CABA con Jorge Macri, Entre Ríos con Frigerio y Chubut con Nacho Torres) para demostrar que "saben gobernar".
Fernando De Andreis al mando: El hombre de máxima confianza de Mauricio asume como Secretario General. Es el "comisario político" que va a vigilar que nadie más se tiente con las fuerzas del cielo.
Apoyo, pero con identidad: El discurso oficial es "apoyamos el rumbo de Milei en el Congreso", pero puertas adentro el mensaje es: "No somos lo mismo". Quieren evitar que el votante del PRO se olvide por qué los votaba a ellos antes de que apareciera el León.
Dato de color: La gran ausente en el espíritu del encuentro (aunque muchos de sus laderos están ahí) es Patricia Bullrich, quien hoy parece jugar 100% para el equipo de la Rosada, profundizando la grieta con el "macrismo puro".
Editorial: ¿Llegará la nafta hasta 2027?
Macri sabe que su capital político hoy es ser el "garante" de la gobernabilidad, pero el costo está siendo carísimo: su partido se está desangrando. La apuesta a los liderazgos locales es inteligente, pero en una Argentina tan polarizada, el "amarillo" corre el riesgo de desteñirse frente al violeta furioso de Milei o el azul de la oposición.


