El Gobierno moviliza a todo el Gabinete al Congreso para respaldar a Adorni en su informe más difícil
En un hecho sin precedentes en la historia democrática argentina, el presidente Javier Milei, su hermana Karina y el Gabinete en pleno desembarcan hoy en la Cámara de Diputados. El objetivo: escoltar a Manuel Adorni en su primer informe de gestión, que llega marcado por las denuncias judiciales sobre su patrimonio y una oposición que busca convertir la sesión en un juicio político en vivo.
El despliegue es total. No solo estarán los ministros en los balcones, sino que también se sumarán los senadores del bloque de Patricia Bullrich, configurando una escenografía de Asamblea Legislativa para un trámite que suele ser técnico. Desde la Casa Rosada no ocultan la estrategia: consideran que entregar a Adorni sería una señal de debilidad que alimentaría a la oposición. Para Milei, defender al Jefe de Gabinete es una cuestión de autopreservación política.
La sesión, que comienza a las 10:30, fue minuciosamente diseñada por los equipos de Santiago Caputo. El formato busca "morigerar daños": las preguntas de Unión por la Patria quedaron para el final, esperando que el impacto mediático se diluya con las horas, mientras que el inicio estará copado por bloques menores. En el medio, Adorni tendrá bloques de 20 minutos para responder, blindado por una tribuna de entre 100 y 200 "invitados institucionales" que la oposición ya denuncia como una hinchada militante.
Las claves del "Operativo Blindaje"
Presencia Presidencial: Milei estará en el palco principal frente a Adorni. Es la primera vez que un presidente asiste al informe de un Jefe de Gabinete.
Estrategia de Contención: Formato abreviado y turnos de exposición cronometrados para evitar el desgaste del funcionario.
Oposición Fragmentada: Unión por la Patria llega sin una estrategia unificada, debatiéndose entre atacar por el patrimonio o por la gestión económica.
Antecedentes de purga: El contraste es inevitable; mientras Frugoni (Infraestructura) y Spagnuolo (ANDIS) fueron eyectados por irregularidades, a Adorni se lo defiende como una pieza innegociable del esquema de poder.


