El petróleo vuela a US$116: Trump amenaza con "apoderarse del crudo" y bombardear la Isla de Kharg
Los precios del Brent y el WTI saltaron tras el anuncio del presidente de EE. UU. de tomar el control de los recursos iraníes. En lo que va de marzo, el barril ya se encareció un 50%. El mundo teme un desabastecimiento total si la guerra llega a las terminales de exportación.
Lo que empezó como una tensión diplomática se convirtió en una guerra de precios sin precedentes. Hoy, el barril de Brent (referencia para Argentina y Europa) cotiza a 116 dólares, mientras que el WTI estadounidense rompió la barrera de los 101 dólares.
Los 3 puntos clave de la escalada:
La amenaza a la Isla de Kharg: Trump puso la mira en el corazón económico de Irán. La isla de Kharg concentra más del 90% de las exportaciones de crudo de ese país. Si Estados Unidos cumple su amenaza de "tomar" o destruir esta terminal, el suministro global perdería millones de barriles diarios de un plumazo.
Un marzo negro para los mercados: Antes de que empezara la ofensiva el 28 de febrero, el Brent estaba a 73 dólares. En apenas un mes, el precio subió un 50%. Esta suba se trasladará directamente a los surtidores de todo el mundo, presionando la inflación global.
La respuesta de Irán: Como te contaba antes, Teherán ya advirtió que tiene el derecho de cerrar el Estrecho de Ormuz. Si EE. UU. intenta apoderarse del petróleo en Kharg, el cierre de Ormuz sería la respuesta inmediata, bloqueando el paso de otro 20% del crudo mundial que viene de países aliados a EE. UU. (como Arabia Saudita o EAU).
El impacto en números:
| Referencia | Precio Hoy | Suba Jornada | Suba Acumulada Marzo |
| Brent (Europa/Arg) | US$ 116 | + 3,5% | + 58% |
| WTI (EE. UU.) | US$ 101 | + 2,0% | + 38% |
¿Hacia dónde vamos?
Trump está aplicando su manual de "máxima presión", pero esta vez con botas en el terreno. Al amenazar con apoderarse de los recursos naturales de otro país, rompe todos los esquemas del derecho internacional y empuja a los mercados a un escenario de economía de guerra. Para Argentina, esto es una moneda de dos caras: por un lado, beneficia las exportaciones de Vaca Muerta, pero por otro, encarece el flete y la logística de todo lo que importamos, sumando presión a la inflación local.


