Alivio por la caída de Maduro y el abismo de la incertidumbre
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses pone fin a un cuarto de siglo de chavismo. Sin embargo, analistas advierten que la "democracia por bombardeo" abre un escenario peligroso donde la soberanía venezolana parece haber quedado en un segundo plano.
La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará marcada en la historia como el momento en que la especulación se convirtió en una realidad televisada. Tras años de "líneas rojas" ignoradas, la administración de Donald Trump ejecutó una operación militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York.
Aunque el sentimiento de alivio es palpable en las calles de Caracas y en el exilio, la forma en que se produjo el fin del régimen de facto plantea interrogantes éticos y geopolíticos que la región observa con cautela.
FEDERICO PARRA / Colaborador GettyImages
Justicia poética vs. Soberanía herida
Para el reconocido cronista y analista Boris Muñoz, la situación es una paradoja dolorosa. En su reciente análisis, Muñoz sostiene una tesis que incomoda a ambos lados del espectro:
"Pocos estarán tristes de ver a Maduro tras las rejas. Sin embargo, el alivio no borra un hecho innegable: lo ocurrido es también una agresión contra una nación soberana".
El autor advierte que la caída de un dictador -validado internacionalmente como un gobernante de facto tras el fraude de 2024- no equivale automáticamente al nacimiento de una democracia. Por el contrario, la intervención unilateral de EE. UU. podría convertir a Venezuela en una suerte de protectorado de Washington, desplazando el liderazgo de figuras locales como María Corina Machado.
Catia: El bastión en silencio y el vacío de mando
Mientras en Miami se celebra, el pulso de las zonas populares de Caracas revela una realidad más compleja. Según reportes de Luz Mely Reyes y el equipo de Efecto Cocuyo, en sectores como Catia y el 23 de Enero, el bombardeo no fue recibido con fiesta, sino con aturdimiento.
Desaparición de jerarquías: Funcionarios de la PNB y el Uote confesaron a Efecto Cocuyo que, tras el ataque, la línea de mando se esfumó. "Los jefes están desaparecidos", señaló un oficial, evidenciando que el cuerpo del Estado chavista quedó decapitado y en shock.
El factor traición: Voces como las de Diosdado Cabello y Nicolás Maduro Guerra (hijo del mandatario) han deslizado la existencia de traiciones internas. "La historia dirá quiénes fueron los traidores", afirmó "Nicolasito", alimentando la sospecha de que Washington no actuó solo, sino en connivencia con sectores de la rebelión anti-chavista o incluso con militares desertores.
Emergencia en las bases: Las bases chavistas se refugian bajo la figura de Delcy Rodríguez, a quien intentan investir como sucesora en medio del caos, mientras los colectivos imponen toques de queda informales por temor a una escalada.
Los tres obstáculos para el 2026
La salida de Maduro deja un vacío que la "fuerza bruta" no puede llenar. Siguiendo la línea de Boris Muñoz, la reconstrucción nacional enfrenta barreras estructurales:
Tutelaje Externo: El riesgo de que el futuro del país se decida en la Casa Blanca y no en las urnas venezolanas.
Estructura Residual: El chavismo no es solo Maduro; es una burocracia y una estructura militar de 25 años que aún ocupa el territorio.
Ruina Institucional: Sin Consejo Electoral ni Tribunal Supremo confiable, no hay árbitros para una transición pacífica.
El dilema del Derecho Internacional
¿Es correcto que Estados Unidos ignore los tratados internacionales de no intervención para remover a un dictador? La respuesta divide a la región. Mientras algunos gobiernos ven con temor la "amenaza" de que este accionar se repita en otros países, otros consideran que ante una emergencia humanitaria compleja y un Estado capturado por el narcotráfico, las reglas tradicionales ya no aplicaban.
Como concluye Muñoz, la democracia real requiere de un acuerdo nacional y de la recuperación de la confianza ciudadana, algo que difícilmente florece bajo los escombros de un bombardeo. Venezuela ha entrado en una sala de espera peligrosa.
Estados Unidos: "La era de la impunidad terminó"
Desde Washington, el tono ha sido de triunfo absoluto, aunque con matices de soberbia geopolítica.
Donald Trump: "Hemos liberado al hemisferio de un criminal. Venezuela es ahora un territorio bajo protección de la libertad. No vamos a permitir que el caos regrese".
Departamento de Estado: Confirmaron que Maduro está bajo custodia federal en Nueva York. Ante las críticas por la soberanía, respondieron que "no se puede violar la soberanía de un Estado que ya había sido secuestrado por un cartel de narcotráfico".
u Europa: Alivio con "preocupación legal"
La Unión Europea ha mantenido una postura equilibrada, validando el fin de la dictadura pero cuestionando las formas.
Josep Borrell (UE): "Nadie llorará el fin de una dictadura que causó el mayor éxodo de la historia de la región. Sin embargo, nos preocupa profundamente la falta de coordinación con los organismos internacionales y el uso unilateral de la fuerza. La democracia debe nacer de los venezolanos, no de un mando externo".
América Latina: Una región fracturada
El impacto en los países vecinos es dispar, reflejando el miedo a que el precedente de EE. UU. se extienda.
Brasil y Colombia: Han manifestado una "cautela extrema". Si bien reconocen que Maduro era un presidente de facto, advierten que el incumplimiento de los tratados internacionales pone en riesgo la estabilidad de todo el continente. Temen que Venezuela se convierta en un "mandato" de facto de Washington, como advirtió Muñoz.
Argentina: El gobierno de La Libertad Avanza celebró la noticia como un "acto de justicia largamente esperado", alineándose totalmente con la narrativa de Trump.
ussia y China: Denuncia de "piratería internacional"
Moscú: El Kremlin calificó la captura como un "acto de piratería" y una violación flagrante de la Carta de la ONU. Han exigido la liberación inmediata de Maduro, aunque analistas sugieren que ya están negociando la protección de sus inversiones petroleras con el nuevo poder de facto.
La Oposición Venezolana: ¿Líderes o Espectadores?
La situación para la oposición interna es delicada. Según Luz Mely Reyes y el análisis de Efecto Cocuyo, hay un silencio estratégico.
María Corina Machado: En un breve comunicado, evitó condenar o celebrar explícitamente la acción militar, enfocándose en la "reconstrucción de la paz". El riesgo, según Muñoz, es evidente: que el liderazgo civil que resistió años de persecución sea ahora ignorado por Trump, quien parece preferir un control directo sobre los recursos estratégicos.
Debates urgentes: Lo que viene
¿Fue una operación mixta? Los mensajes de Diosdado Cabello y Maduro Guerra sobre "traiciones" refuerzan la idea de que hubo connivencia con altos mandos militares venezolanos que "abrieron el cielo" a los helicópteros estadounidenses.
El peligro del precedente: Si EE. UU. puede extraer a un presidente de facto por cargos de narcotráfico ignorando fronteras, otros países de la región podrían sentirse bajo amenaza.
La ayuda humanitaria: Mientras se debate la política, en Catia las despensas están vacías. La prioridad inmediata es evitar que el vacío de mando se convierta en una hambruna o una guerra de bandas (colectivos).


