¿Baja real o error de cálculo? Advierten que el INDEC "exageró" la caída de la pobreza
Consultoras privadas afirman que el cambio en la forma de medir los ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) distorsionó los resultados. Mientras el INDEC marca un 31,6%, estudios de la UNLP sostienen que la cifra real ronda el 41,5%.
La controversia estalló tras conocerse los datos de distribución del ingreso del cuarto trimestre de 2025. Para los especialistas, los ingresos que los encuestados declaran ante el INDEC "volaron" de una forma que no coincide con el crecimiento real de la economía ni con los recibos de sueldo formales.
1. El "Efecto Captación": La clave del desfasaje
¿Por qué hay tanta diferencia? Según los expertos, no es que la gente gane mucho más, sino que el INDEC está midiendo mejor lo que antes no veía:
Menor sub-declaración: Antes, la gente ocultaba más sus ingresos por miedo o desconfianza. Ahora, la encuesta capta más dinero, lo que hace que "parezca" que los hogares salieron de la pobreza.
La brecha: Mientras el PBI subió solo un 2,1%, los ingresos laborales en la encuesta subieron hasta un 70%. "Esa mejora no se condice con la realidad", advierten desde Equilibra.
Sueldos vs. Encuesta: Los registros administrativos (SIPA y RIPTE) muestran subas del 32%, pero la encuesta del INDEC dice que los mismos trabajadores ganan un 43% más.
2. La corrección del CEDLAS: Del 31% al 41%
El Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la UNLP realizó un recálculo aplicando tres "filtros" técnicos:
Desfasaje temporal: Sincronizaron cuándo la gente recibe la plata y cuándo suben los precios de la canasta.
Cotejo administrativo: Compararon lo que dice la EPH con lo que dicen los aportes jubilatorios reales.
Nuevos patrones de consumo: Actualizaron la "forma de gastar" de los argentinos basándose en la última encuesta de gastos de hogares.
El resultado: La pobreza no habría caído 10 puntos como dice el oficialismo, sino apenas 2 puntos desde fines de 2023.
3. La "Paradoja de la Pobreza"
Agustín Salvia, del Observatorio de la UCA, sumó su visión crítica: "Hay una paradoja entre la estadística y la capacidad de consumo".
La sensación en la calle es que, aunque los números mejoran, el poder de compra sigue en niveles similares a la post-pandemia.
La comparabilidad de los datos hacia atrás se está perdiendo, lo que dificulta saber si realmente estamos mejor que hace dos años.
El riesgo de la "militancia del dato"
Para el Gobierno, estos números son la bandera del éxito de su plan económico. Sin embargo, si la baja de la pobreza es producto de una mejora metodológica (captar mejor el ingreso informal) y no de un aumento real de la riqueza, el riesgo es generar una expectativa de bienestar que el bolsillo no siente. Como dicen los técnicos: "estamos mejor, pero seguimos tan mal como en la recuperación de la pandemia".


