CONSUMO

Se encendió una alarma: la confianza del consumidor cayó casi 5% en febrero, el peor dato en seis meses

Tras meses de calma, el índice que mide el humor de los compradores volvió a tropezar. El pesimismo sobre la situación personal y la inflación de enero enfriaron las expectativas, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires.

El "veranito" de estabilidad en el consumo parece haber llegado a su fin. Según el prestigioso relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se desplomó un 4,7% en febrero, marcando la caída más pronunciada desde agosto del año pasado.

Este retroceso sitúa al indicador en los 44,38 puntos, reflejando que el optimismo sobre el plan económico de Javier Milei está encontrando un techo frente a la realidad del bolsillo.

Los tres puntos clave del deterioro

El informe de la Di Tella muestra que el pesimismo no es parejo, sino que se concentra en la percepción del presente y el futuro cercano:

El bolsillo manda: El indicador de Situación Personal fue el que más sufrió, con una contracción del 7,62%. Los consumidores sienten que hoy están peor que hace un mes.

Expectativas Futuras: Cayó un 5,75%. La esperanza de una recuperación rápida se está "enfriando" ante una inflación que no termina de perforar pisos bajos.

CABA, el epicentro del bajón: La mayor caída regional se dio en la Ciudad de Buenos Aires (-7,77%), donde el peso de las tarifas y el costo de los servicios impacta con más fuerza.

¿Quiénes dejaron de confiar?

A diferencia de otros momentos, esta vez el ajuste en las expectativas golpeó a todos los estratos sociales, aunque con un matiz curioso:

Ingresos altos: El retroceso fue del 5,24%. Esto sugiere una actitud de prudencia extrema en los sectores que suelen motorizar el consumo de bienes no esenciales.

Bienes Durables: Lo único que se mantuvo estable fue la intención de compra de inmuebles y electrodomésticos (variación de -0,02%). Se interpreta como una señal de que quienes tienen ahorros prefieren "stockearse" o invertir en ladrillos ante la incertidumbre, en lugar de gastar en el día a día.

El termómetro del plan Milei

Para el Gobierno, este dato es un llamado de atención. La confianza del consumidor es un predictor directo de la actividad económica de los próximos meses. Si el consumidor no confía, no gasta; y si no gasta, la reactivación del PBI que el Palacio de Hacienda proyecta para 2026 podría demorarse más de lo previsto.

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