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Revuelto Gramajo: la receta clásica de los bodegones porteños

Un plato típico de la cocina de Buenos Aires que combina papas crocantes, huevo y jamón.

El revuelto Gramajo es uno de los platos más representativos de la cocina argentina y un infaltable en bodegones de Buenos Aires. La combinación de papas fritas tipo pay, huevo revuelto, jamón y cebolla creó una receta simple pero muy sabrosa que se mantiene vigente desde hace décadas.

Su popularidad tiene una explicación clara: es un plato abundante, fácil de preparar y hecho con ingredientes que casi siempre están en cualquier cocina. Por eso es una opción frecuente tanto para una comida rápida en casa como para compartir en restaurantes tradicionales.

Además, admite muchas variantes. Algunas versiones suman arvejas, otras agregan panceta o queso, pero la base sigue siendo la misma: papas crocantes mezcladas con huevo cremoso y jamón.

Ingredientes para hacer revuelto Gramajo

4 huevos

2 papas

50 g de jamón cocido

1 cebolla

1 taza de arvejas cocidas

Perejil picado

Sal y pimienta

Cómo preparar revuelto Gramajo paso a paso

Pelar las papas y cortarlas en tiras muy finas para hacer papas pay. Secarlas bien y freírlas hasta que queden crocantes.

Cortar la cebolla en pluma y el jamón en tiras.

Batir los huevos en un bowl con sal y pimienta.

En una sartén con un poco de aceite, saltear la cebolla hasta que quede transparente y sumar el jamón.

Agregar los huevos batidos y revolver suavemente hasta que empiecen a coagular.

Incorporar las papas fritas y las arvejas cocidas, mezclar todo y retirar del fuego.

Terminar con perejil picado y servir bien caliente.

El origen del revuelto Gramajo

El origen del plato no está completamente confirmado. Una de las versiones más difundidas señala que fue creado por Artemio Gramajo, un coronel argentino del siglo XIX que improvisó esta receta rápida durante una campaña militar.

Otra historia vincula el plato con Arturo Gramajo, un personaje de la alta sociedad porteña de los años 30 que solía pedir esta mezcla de ingredientes cuando volvía de fiestas nocturnas.

Más allá de su verdadera historia, el revuelto Gramajo terminó convirtiéndose en un símbolo de la cocina porteña: simple, abundante y perfecto para compartir en cualquier mesa.

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