La pobreza infantil bajó al 53,6%, pero la inseguridad alimentaria sigue siendo crítica
El último informe de la UCA revela que, si bien la pobreza y la indigencia en niños y adolescentes mostraron una mejoría en 2025, el problema estructural persiste. Casi el 30% de los chicos argentinos no come regularmente y la dependencia de la asistencia estatal alcanzó un récord histórico del 64,8%.
Los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) traen un "alivio coyuntural", pero encienden alarmas a largo plazo. Tras tocar picos dramáticos del 65% en años anteriores, la pobreza infantil descendió al 53,6%. Sin embargo, la indigencia -la cara más cruel de la crisis- se ubica en el 10,7%, una cifra que, aunque mejoró respecto al 17,7% de 2024, sigue dejando a miles de familias sin cubrir sus necesidades básicas.
El punto más sensible del informe es la inseguridad alimentaria: el 28,8% de los chicos sufre restricciones en su comida diaria, y un 13,2% padece hambre severa. Para compensar este déficit, la asistencia alimentaria (comedores y Tarjeta Alimentar) llegó a un máximo histórico, cubriendo a casi el 65% de la población infantil. Ianina Tuñón, investigadora de la UCA, advirtió que las transferencias como la AUH son parches necesarios, pero que la solución real vendrá únicamente de la mano de mejoras en el mercado laboral para los adultos.
Radiografía de la infancia en 2026
Pobreza: 53,6% (bajó desde el 62,9% de 2023).
Indigencia: 10,7% (un descenso marcado frente al récord de 2024).
Hambre: Casi 3 de cada 10 niños no tienen garantizada su alimentación.
Asistencia: El 64,8% recibe algún tipo de ayuda alimentaria, la cifra más alta de la serie histórica.
El epicentro: El Conurbano Bonaerense sigue siendo la zona con mayores privaciones.