El único túnel bajo los médanos que da al mar está la Costa bonaerense
Se trata de una construcción única en Argentina bajo la arena que facilita la llegada de los turistas a la playa.
En la Costa Atlántica bonaerense todavía existen destinos donde el silencio, la naturaleza y el paisaje abierto siguen marcando el ritmo. Uno de ellos es Reta, una pequeña localidad del partido de Tres Arroyos que se consolidó como refugio para quienes buscan playas amplias, tranquilidad y cero masividad.
Ubicada a unos 580 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Reta tiene poco más de 300 habitantes estables y un perfil claramente agreste: calles de arena, casas bajas, médanos imponentes y más de 30 kilómetros de costa abierta sobre el Mar Argentino. Incluso en plena temporada alta, el espacio sobra y el ruido urbano queda lejos.
Pero hay un detalle que la vuelve única en todo el país. Reta cuenta con el único túnel submedanal de la Argentina: una estructura de 150 metros de largo que atraviesa los médanos por debajo y permite llegar caminando a la playa, con el mar de frente al salir.
El túnel fue inaugurado en 1998 y originalmente no tuvo fines turísticos. Nació como una obra de ingeniería civil pensada para funcionar como desagüe pluvial y evitar anegamientos en la zona urbana. Con el paso del tiempo, ese uso práctico se transformó en uno de los íconos más curiosos de la Costa Atlántica.
La experiencia de cruzarlo es corta pero memorable. Durante el trayecto, el túnel atraviesa médanos que en esta zona pueden superar ampliamente los 100 metros de ancho, ofreciendo un acceso directo al mar sin viento ni sol pleno. La salida, con vista abierta a la playa, ya es parte del ritual para quienes visitan el balneario.
Justo frente a ese punto se suma otro atractivo emblemático: el barco hundido. Cuando la marea baja, se pueden ver claramente los restos de esta antigua embarcación, a la que se accede por la bajada de la calle 40. La combinación del túnel, el mar abierto y el barco oxidado arma una de las postales más fotografiadas de Reta.
El entorno natural es otro de sus grandes valores. Las playas son amplias, de arena fina y con muy poca intervención humana. No hay balnearios privados ni grandes construcciones, y en la zona se destaca una albufera protegida, un ecosistema donde conviven aguas dulces y saladas y que funciona como refugio de aves y fauna silvestre.
Con pocos habitantes y servicios a escala humana, Reta conserva el espíritu de un pueblo costero auténtico. No hay grandes centros comerciales ni vida nocturna intensa: el principal atractivo es la calma, el sonido del mar y la sensación de estar en un rincón distinto de la Costa Atlántica, donde todavía es posible desconectar de verdad.