Boca pisó fuerte en chile y arrancó la copa con el pie derecho
Con goles de Leandro Paredes y Adam Bareiro, el Xeneize venció 2-1 a Universidad Católica en su estreno en la Copa Libertadores. El entrenador Claudio Úbeda destacó la evolución táctica del grupo y la jerarquía individual para sostener un resultado clave de cara a lo que viene.
En un debut que mezcló ráfagas de alto vuelo futbolístico con el oficio necesario para aguantar el resultado, el Boca de Claudio Úbeda venció 2-1 a Universidad Católica en Santiago de Chile. Los goles de Leandro Paredes y Adam Bareiro le dieron al Xeneize sus primeros tres puntos en la fase de grupos de la Copa Libertadores, en un partido que sirvió para ratificar el crecimiento colectivo que el equipo viene insinuando en el torneo local. Este triunfo es el cuarto consecutivo de la era Úbeda, lo que marca la mejor racha del equipo en lo que va del 2026 y devuelve una mística copera que el hincha reclamaba tras una temporada de altibajos.
Tras el encuentro, Úbeda se mostró satisfecho en conferencia de prensa y puso el foco en el equilibrio táctico del plantel. El entrenador destacó que el objetivo era construir un equipo estructurado tanto en ataque como en defensa, capaz de ser agresivo en la marca y veloz en las transiciones ofensivas. El análisis del DT fue profundo al mencionar que, si bien el rival los puso en riesgo en los minutos finales con centros cruzados, el grupo supo cerrar el partido con personalidad e inteligencia. Úbeda prefirió no rotular el encuentro como el mejor de su ciclo, pero reconoció que ganar en el estreno continental es un golpe anímico que acelera los procesos de confianza interna.
Uno de los grandes protagonistas de la noche fue Leandro Paredes, quien debutó en el certamen con la camiseta azul y oro tras su regreso triunfal al club desde Europa. El mediocampista marcó un golazo de media distancia que rompió el marcador y manejó los hilos del juego con la jerarquía que lo caracteriza. Sin embargo, Úbeda fue generoso en el reparto de méritos y subrayó que el brillo de Paredes fue posible gracias al enorme despliegue de Santiago Ascacíbar y el juvenil Milton Delgado. El técnico resaltó que el "trabajo sucio" de los volantes de contención es lo que permite que el 5 de la Selección pueda explotar su visión de juego de frente al arco rival, una sociedad que parece ser el nuevo motor del mediocampo xeneize.
Por su parte, Adam Bareiro volvió a dejar su sello en la red, confirmando que su adaptación es total y que la competencia interna con los otros delanteros está elevando el nivel general. Para Úbeda, contar con un centrodelantero que se genere sus propias situaciones y sea el primer defensor al presionar la salida del rival es vital para un equipo que pretende ser protagonista en todos los frentes. Con este gol, el paraguayo ya suma tres gritos en sus últimos cinco partidos, convirtiéndose en el máximo artillero de esta nueva etapa del club.
Sin demasiado tiempo para el descanso, el plantel regresará a Buenos Aires para preparar lo que será el gran choque del próximo sábado contra Independiente. El clásico en la Bombonera será determinante, ya que una victoria podría dejar a Boca como único puntero del Torneo Apertura, dependiendo de otros resultados de la fecha. El clima en el club es de optimismo absoluto, y se espera que Úbeda repita la base del equipo que ganó en Chile para mantener el ritmo de competencia antes de la segunda fecha de la Copa.
El equilibrio como bandera
Boca parece haber encontrado finalmente esa "columna vertebral" que le faltó durante gran parte de la temporada pasada. La sociedad entre la experiencia europea de Paredes y el despliegue incansable de Ascacíbar le da al equipo una seguridad que se traduce en mayor libertad para los delanteros. Lo más rescatable del ciclo Úbeda hasta ahora no es solo el resultado, sino la capacidad del equipo para sufrir cuando el contexto lo requiere y golpear en los momentos justos, una característica vital para cualquier aspirante serio a la Copa Libertadores.