300 estudiantes, en la incertidumbre: cierra un colegio porteño y no saben dónde empezarán las clases
Es una institución del barrio de Villa Real. Los padres de los alumnos fueron informados por mail de la decisión.
El cierre inesperado de un colegio privado en la Ciudad de Buenos Aires dejó a más de 300 estudiantes sin certezas sobre el inicio del ciclo lectivo. La decisión fue comunicada sin previo aviso y generó una fuerte conmoción entre las familias y el personal docente, a pocos días del comienzo de las clases.
Se trata del colegio Formar Futuro, ubicado en el barrio porteño de Villa Real. Los dueños informaron el cierre a través de un correo electrónico enviado primero a las familias y luego a los docentes, y desde entonces cortaron todo tipo de contacto, lo que agravó la incertidumbre y el malestar en la comunidad educativa.
Además del impacto en los alumnos, la medida dejó sin trabajo a unos 75 empleados, más de 50 de ellos docentes. Según relataron desde el plantel educativo, en enero no se abonaron los salarios y posteriormente se les comunicó que las cuentas de los responsables legales estaban embargadas. En los días siguientes, las redes sociales y la página web de la institución fueron eliminadas.
La situación fue denunciada por los docentes y por el gremio SADOP, y también confirmada por la AIEPA, que agrupa a los institutos de enseñanza privada. Desde ambas entidades señalaron que los propietarios "desaparecieron" y dejaron deudas salariales y previsionales.
Desde el Ministerio de Educación de la Ciudad informaron que iniciaron acciones legales contra los responsables y que trabajan para garantizar la continuidad educativa de los alumnos en otros establecimientos. También aseguraron que se está acompañando a las familias en el proceso de reubicación escolar.
El cierre del colegio se inscribe en una crisis más amplia que atraviesan las instituciones privadas de todo el país. Desde el sector advierten que el aumento de costos salariales, sumado a la baja de la matrícula por la caída de la natalidad, está poniendo en jaque la sustentabilidad de muchas escuelas, con consecuencias laborales, sociales y educativas que se profundizan cuando los cierres se producen sin planificación ni aviso previo.




