Amplían el río de uno de los pueblos más visitados de Buenos Aires para prevenir inundaciones y potenciar el turismo
La obra ya supera el 77% de ejecución y busca proteger a vecinos y visitantes. Gastronomía criolla, costanera y tradición gauchesca siguen siendo sus principales atractivos.
San Antonio de Areco avanza con una de las obras hidráulicas más importantes de su historia. El ensanchamiento del río Areco busca reducir el riesgo de inundaciones que durante años afectaron al pueblo y, al mismo tiempo, consolidarlo como uno de los principales destinos turísticos de la provincia de Buenos Aires.
Ubicado a poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, el histórico pueblo es conocido por su tradición gauchesca, sus calles empedradas, su costanera y una oferta gastronómica que tiene al asado a la estaca como uno de sus grandes protagonistas.
La intervención permitirá aumentar la capacidad del cauce para evacuar el agua durante lluvias intensas, una mejora que beneficiará tanto a los habitantes como a los miles de turistas que lo visitan cada fin de semana.
La obra que busca proteger al pueblo sin perder su esencia
La Provincia de Buenos Aires informó que los trabajos sobre el río Areco ya registran un avance superior al 77%. El proyecto comprende 12,4 kilómetros de intervención, de los cuales 9,4 corresponden a San Antonio de Areco y los 3 restantes a San Andrés de Giles.
La obra consiste en ampliar el ancho del cauce de aproximadamente 30 a 60 metros para mejorar el escurrimiento del agua y disminuir el riesgo de desbordes durante las tormentas más intensas.
Según datos oficiales, más de 26.000 personas se verán beneficiadas por la intervención, que también protegerá viviendas, comercios, infraestructura pública y zonas productivas. Además, permitirá preservar la costanera, uno de los paseos más elegidos por quienes llegan al pueblo.
Más allá de las obras, San Antonio de Areco mantiene intacto el encanto que lo convirtió en un clásico de las escapadas bonaerenses. Sus parrillas ofrecen costillares, vacío, lechón y cordero al asador o a la estaca, además de empanadas, achuras, fiambres, quesos y postres caseros.
El recorrido suele completarse con una caminata por el casco histórico, el Puente Viejo, el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes y la feria de artesanos, donde se pueden conseguir productos regionales como dulces, embutidos, cuchillos y trabajos en plata.
El pueblo está ubicado a unos 113 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y se accede en alrededor de una hora y media por la Ruta Nacional 8. Con esta obra, busca dejar atrás el problema de las inundaciones sin perder el patrimonio histórico y cultural que lo convirtió en uno de los destinos más representativos de la provincia.




