CONGRESO

Estrategia parlamentaria: el Gobierno copó las comisiones clave para apurar las leyes antes del parate por el Mundial

La Casa Rosada completó el desembarco de su nuevo paquete de cuatro leyes en el Congreso y se garantizó el control absoluto del ritmo del debate al ubicar a legisladores propios de La Libertad Avanza al frente de todas las comisiones cabecera.

Con el ingreso formal del "Súper RIGI" y la regulación del Lobby en la Cámara de Diputados, que se suman a los proyectos sobre Ludopatía y la derogación del Etiquetado Frontal en el Senado, el oficialismo busca acelerar el tratamiento de las iniciativas más viables antes del 11 de junio, fecha en que el inicio del Mundial de Fútbol amenaza con imponer un amesetamiento histórico en la actividad legislativa.

En Diputados, el oficialismo confía en pavimentar una mayoría cómoda junto a sus aliados habituales. El proyecto de Lobby será coordinado en un plenario por Nicolás Mayoraz (Asuntos Constitucionales) y Santiago Santurio (Legislación General), mientras que el estratégico "Súper RIGI" recaerá en la comisión de Presupuesto y Hacienda, comandada por el ultraoficialista Bertie Benegas Lynch, con el acople de Industria y Ciencia. La viabilidad política parece despejada en la Cámara baja, emulando el éxito de la Ley Bases, lo que le permitiría al Ejecutivo exhibir resultados rápidos en materia de incentivos fiscales para la economía del conocimiento y la energía antes de que la atención pública se vuelque por completo a las pantallas deportivas.

El escenario se anticipa sustancialmente más complejo en el Senado, donde la resistencia de los bloques dialoguistas podría trabar las intenciones de la Jefatura de Gabinete. Si bien el oficialismo maneja los giros de comisión a través de las libertarias Nadia Márquez e Ivanna Arrascaeta, la derogación del Etiquetado Frontal de Alimentos choca contra el peso de la historia reciente, ya que la ley original fue aprobada en 2021 con un apoyo abrumador de 200 votos en Diputados y 64 en el Senado, incluyendo el respaldo casi unánime del PRO y la UCR. Para el radicalismo y las facciones aliadas, justificar un giro de 180 grados sobre una conquista sanitaria de su propia autoría representará un costo político alto que el peronismo buscará capitalizar de cara a la sesión especial del 4 de junio, programada originalmente para tratar pliegos judiciales y el pago de deuda a fondos buitre.

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