El Senado posterga su actividad hasta mediados de julio en medio de ruidos internos en el oficialismo.
La Cámara Alta retomará los debates en el recinto recién dentro de dos semanas para tratar los pliegues de jueces y ascensos militares pendientes
La parálisis legislativa coincide con una nueva fricción en la cúpula del Ejecutivo debido al control de la estructura de Inteligencia.
La postergación dilata debates clave solicitados por diversos bloques de la oposición y de las cámaras sectoriales. En los pasillos del Congreso nacional atribuyen la falta de convocatoria a la necesidad de enfriar las disputas políticas de las últimas horas.
El Senado de la Nación reactivará sus sesiones ordinarias a mediados de julio, consolidando una parálisis temporal en el recinto de debates durante la primera quincena del mes. La decisión administrativa de postergar la convocatoria formal se adoptó en un contexto de crecientes tensiones políticas que involucran de manera directa a los principales referentes de la conducción del Poder Ejecutivo nacional.
La falta de actividad legislativa inmediata posterga el tratamiento de temas de alta sensibilidad institucional, entre los que se destacan la aprobación de pliegos judiciales y las promociones de mandos dentro de las Fuerzas Armadas. Desde los despachos oficiales argumentaron que el retraso responde a la necesidad de ordenar la agenda de comisiones y consensuar los dictámenes pendientes con los bloques aliados y la oposición dialoguista.
Sin embargo, fuentes parlamentarias vinculan la tregua en el recinto con el recrudecimiento de la disputa política interna entre la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel. El foco del conflicto radica en el control operativo y presupuestario del Sistema de Inteligencia Nacional, un área estratégica que volvió a generar cortocircuitos institucionales en Balcarce 50 respecto a los límites de las competencias ministeriales.
Este escenario de conflictividad en la cúspide del poder político se produce mientras las cámaras sectoriales reclaman previsibilidad legislativa para dar curso a reformas estructurales de mediano plazo. Los próximos días serán determinantes para observar si el oficialismo logra suturar las diferencias internas y asegurar los consensos necesarios para retomar la agenda parlamentaria sin exponer fisuras en la coalición de gobierno.


