Condenaron por proxenetismo al "Pelicot nórdico", pero evitó los cargos de violación
El tribunal dictó una pena de 4 años y cinco meses de prisión por proxenetismo y amenazas para Thomas Runsten, exintegrante de los Hells Angels. A pesar de los 280 agresores registrados, 11 cámaras de filmación y el suministro continuo de estupefacientes, el vacío en la legislación sueca impidió encuadrar el calvario bajo la figura de violación.
Thomas Runsten sometió a su esposa a abusos perpetrados por casi 300 hombres mediante violencia física, amenazas de muerte y suministro de drogas. El fallo generó una profunda polémica internacional debido a las restricciones técnicas de la justicia penal sueca para acreditar la falta de consentimiento.
El denominado "Caso Pelicot" francés, que conmocionó a la opinión pública internacional al visibilizar la cúspide de la violencia machista y la sumisión química, encontró un correlato directo y brutal en el norte de Europa. La justicia de Suecia condenó a 4 años y cinco meses de prisión a Thomas Runsten, un hombre de 61 años con pasado militar y antecedentes en la organización criminal de motoqueros Hells Angels, tras hallarlo culpable de coordinar una red de explotación sexual que damnificó de forma directa a su propia esposa. El veredicto, sin embargo, desató una fuerte polémica jurídica y social debido a que el tribunal desestimó los cargos principales por violación, amparándose en los exigentes requisitos técnicos que impone la legislación penal sueca para determinar la ausencia de consentimiento, una resolución que expone la desprotección institucional que padecen las víctimas de abusos intrafamiliares estructurados.
La investigación judicial logró reconstruir un calvario de degradación que se extendió por algo más de dos años en Lunde, un pequeño pueblo de apenas 7.000 habitantes. Durante ese lapso, un piso estimado de 280 hombres pasó por la vivienda de la pareja. El modus operandi implementado por Runsten combinaba la manipulación psicológica extrema con el quiebre de la voluntad mediante el suministro forzado de alcohol y estupefacientes. El imputado se encargaba de publicar los anuncios en plataformas de internet, pactar los horarios, recibir a los usuarios, fijar las tarifas y cobrar las transacciones, llegando a recaudar una suma cercana a los 100.000 euros en concepto de explotación. Para registrar las agresiones, el agresor montó un complejo sistema de 11 cámaras ocultas con las que filmaba los encuentros de su esposa y los transmitía en vivo a través de plataformas de streaming para adultos. La pesadilla concluyó a fines de 2025, cuando la mujer logró huir del hogar con lo puesto para denunciar que el proxeneta la amenazaba con mutilarla o prenderla fuego viva si intentaba negarse.
La controversia central del fallo radica en la calificación legal adoptada por los magistrados. A diferencia del proceso penal en Francia contra Dominique Pelicot -condenado a 20 años de prisión tras comprobarse que su esposa carecía por completo de conciencia durante los ataques-, los jueces suecos interpretaron que las capturas de pantalla de WhatsApp aportadas por la defensa de Runsten arrojaban dudas sobre la "falta de voluntad" de la víctima. En dichas conversaciones, el acusado informaba anticipadamente a la mujer sobre los arribos y los importes de los clientes, una estrategia con la que los abogados intentaron instalar la coartada de un supuesto "juego de fetiches" o una relación de cuckold consentida. Si bien el tribunal desestimó la ridícula versión del imputado de que su esposa deseaba emular la trama de un film de Hollywood, determinó que los mensajes impedían "acreditar fehacientemente" la tipificación de violación. En consecuencia, Runsten solo fue sentenciado por los delitos de proxenetismo, lesiones, amenazas agravadas y un único hecho en grado de tentativa de violación. El veredicto incluyó una indemnización económica obligatoria por los daños infligidos y el decomiso de las ganancias ilícitas.
Las aristas y derivaciones del proceso judicial ???
La impunidad del entorno: A pesar de que el expediente constató la participación de al menos 120 hombres en los abusos, el alcance del juicio fue restrictivo: solo el 10% de los involucrados compareció ante el tribunal. Solo 28 clientes recibieron penas leves por facilitar la prostitución.
Adicción inducida: Los peritajes psiquiátricos presentados durante las audiencias determinaron que la víctima sufría de una severa dependencia psicológica generada por el dominio del imputado. Los médicos constataron que Runsten fue quien la inició e indujo a la adicción para facilitar su sumisión ante terceros.
El costo social en Lunde: La filtración de los nombres de los consumidores de la red provocó crisis familiares y laborales severas en la pequeña comunidad sueca, forzando la dimisión del director del establecimiento educativo más grande del pueblo.
Los mensajes incriminatorios: Aunque los chats sirvieron para esquivar los cargos de violación en la justicia, las pericias informáticas también hallaron textos donde el acusado sentenciaba de muerte a su esposa: "Yo consigo los clientes, tu trabajo es callar y tener sexo con ellos: si no vas a terminar mal".


