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Catástrofe aeroespacial: el cohete New Glenn de Blue Origin explotó en Cabo Cañaveral y destruyó su única plataforma de lanzamiento

Aunque la empresa confirmó que todo el personal se encuentra a salvo y no se registraron heridos, el siniestro paraliza por completo el cronograma comercial de la firma y asesta un duro golpe a los planes inmediatos de la NASA para la construcción de su base robótica en el polo sur lunar.

Un cohete New Glenn de la compañía aeroespacial Blue Origin explotó de forma espectacular este jueves por la noche durante una prueba estática de encendido de motores en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida. El tremendo estallido, calificado por la firma del magnate Jeff Bezos como una "anomalía", generó una onda expansiva que sacudió viviendas a kilómetros de la costa y destruyó de forma severa la infraestructura crítica del Complejo de Lanzamiento 36, incluyendo la torre de montaje principal y los sistemas de protección contra rayos. Aunque la empresa confirmó que todo el personal se encuentra a salvo y no se registraron heridos, el siniestro paraliza por completo el cronograma comercial de la firma y asesta un duro golpe a los planes inmediatos de la NASA para la construcción de su base robótica en el polo sur lunar.

El incidente se produjo alrededor de las 21:00 hora local mientras los ingenieros realizaban el procedimiento de carga de metano líquido y oxígeno para activar los siete motores de la primera etapa del vector de 98 metros de altura. Reportes internos obtenidos por medios especializados coinciden en que la destrucción de la única plataforma operativa de Blue Origin obligará a suspender de forma indefinida la misión NG-4 programada para el próximo 4 de junio, la cual preveía poner en órbita una constelación de 48 satélites de la red de internet Leo de Amazon. La Administración Federal de Aviación (FAA) y el administrador de la NASA, Jared Isaacman, anunciaron la apertura de una investigación formal para determinar las causas de la detonación, advirtiendo que el accidente marginará previsiblemente a la compañía de Bezos de los esquemas logísticos del programa Artemis durante los próximos doce meses, forzando al Gobierno norteamericano a rederivar cargas hacia los lanzadores Falcon 9 de su principal competidor, SpaceX.

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