El Ministerio de Economía ratifica el rumbo fiscal estricto mientras el mercado presiona por definiciones ante vencimientos clave
El ministro Luis Caputo desestimó las proyecciones de analistas financieros que advierten sobre inconsistencias en las metas de acumulación de reservas para el segundo semestre.
El Palacio de Hacienda ratifica que el superávit financiero mensual se mantendrá como el eje innegociable del programa económico.
La proximidad de las fechas límite para el pago de cupones de deuda soberana y las metas trimestrales con los organismos internacionales aceleran las decisiones técnicas de la City. Los operadores financieros aguardan señales sobre la remoción de los controles de capitales para recalibrar carteras.
El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, volvió a enfilar sus argumentos técnicos en defensa de la rigidez del ancla fiscal, rechazando de plano las advertencias de los consultores privados sobre una supuesta pérdida de dinamismo en el frente cambiario. Desde las oficinas del Palacio de Hacienda insisten en que el cumplimiento de la meta de déficit cero constituye una condición necesaria y suficiente para garantizar la solvencia del Estado argentino frente a sus acreedores.
Sin embargo, el frente macroeconómico ingresa en una etapa de definiciones obligadas debido a la concentración de vencimientos de títulos públicos en moneda extranjera y las auditorías de metas fijadas con los equipos técnicos multilaterales. El mercado doméstico ha comenzado a reflejar cierta cautela a través de un incremento marginal en las cotizaciones de los dólares financieros y una ampliación de la brecha, lo que presiona al Banco Central a acelerar las tasas de liquidación de divisas.
El nudo de la discusión entre el equipo económico y los operadores de Wall Street radica en el esquema de salida del cepo cambiario y la velocidad de remoción de los impuestos cruzados a las operaciones financieras. Mientras que los bancos de inversión exigen un cronograma de apertura previsible para convalidar una baja sostenible del riesgo país, la conducción económica argumenta que apurar el desarme de las restricciones sin un colchón de reservas líquidas robusto implicaría un riesgo cambiario innecesario.
Los próximos días serán determinantes para observar si el Palacio de Hacienda convalida un cambio de estrategia mediante instrumentos alternativos de financiamiento o si mantiene la estrategia de renovación de pasivos en pesos en el mercado local. La presión de las fechas del calendario financiero forzará una definición de la conducción macroeconómica en un momento en que la actividad industrial reclama señales para planificar el vector productivo.


